LA CHATA

El restaurante La Chata, la afluencia de público es siempre muy alta pero merece la pena entrar y degustar, por ejemplo, una ración de sus deliciosos callos.

El jamón ibérico es de primera (por cierto, numerosas ‘patas negras’ decoran el local). La degustación de quesos (manchego, de la Serena) es otra de las recomendaciones.

Tostas de morcilla, gulas con jamón, setas con queso brie, pisto o atún son algunas de las propuestas para acompañar con una cerveza o vino.

Es una de las tascas más típicas y castizas de la ciudad. Un lugar fácilmente reconocible desde la calle, por su pintoresca fachada de azulejos pintados que representan escenas tradicionales del Madrid castizo antiguo.

En el interior más azulejos y vigas de madera, como los de siempre, los de antaño.


Cava Baja, 24


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