Ya en la provincia leonesa, en las
riberas del Eria, del Órbigo o del Duerna, no pocos enseñan
vestigios de viejos castros astures (la de los orniacos era una
de las 24 tribus astures que poblaron León). Algunos de
estos poblados fueron abandonados al ser obligados sus habitanes
a instalarse en tierras llanas que controlaban las legiones romanas.
Otros acabaron asolados y no pocos fueron cimiento de nuevos
pueblos y asentamientos.
La invasión árabe
y la posterior Reconquista afectaron al paisaje humano y poblaciones.
La Ruta de la Plata que recorre León así lo confirma
con una reiteración monumental sin parangón. Toda
una enciclopedia de la historia del Arte acompaña en todo
momento los pasos del viajero.