Cee - Fisterra

Esta es la etapa en la que partimos de las costas de Cee, para encaminar nuestros pasos a Finisterre. El fin del mundo para los romanos y lugar donde los celtas rendían culto al sol. Cuna de leyendas, naufragios y misterios, que desde siglos supo atraer a caminantes de todo el mundo que quedaron maravillados al contemplar la impresionante puesta de sol desde el faro. El recorrido será un precioso paseo a través de sendas arboladas y preciosas playas, siempre con el Océano Atlántico guiando nuestros pasos.

Salimos desde la plaza del Mercado, camino a Finisterre, atajando por el paseo marítimo a la orilla de la ría, evitando el rodeo que da el camino oficial a través de las calles comerciales de Cee. Tras diez minutos llegamos a Corcubión y accedemos al casco antiguo, con sus preciosas casas de piedra y cristaleras. Esta villa ha sido declarada Conjunto Histórico Artístico, por lo que merecerá una breve visita antes de continuar con la etapa.

Desde la iglesia de San Marcos seguimos las indicaciones hasta llegar a una gran flecha amarilla que nos conduce por un sendero que se adentra en el monte. En ligera subida llegamos al alto de una colina desde donde tenemos una excelente panorámica de Corcubión y el mar. Descendemos y llegamos a Estorde, con su bonita playa. Pasamos Estorde y nos adentramos por un sendero cubierto por xestas en flor, cuyo amarillo destaca con el azul del mar de fondo. Continuamos bordeando las costa hasta llegar a una bajada muy pronunciada que nos hará sacar nuestro bastón para aliviar las rodillas.
Al pasar Estorde nos adentramos por un sendero cubierto por retamas en flor, una explosión de amarillo que destacaba aún más con el azul del mar de fondo. Continuamos sin pérdida hasta la Playa de Sardiñeiro, donde disponemos de bancos para descansar. Pasamos Sardiñeiro de Abaixo y continuamos por la acera de la carretera hasta tomar una calle que sube a mano derecha. Las indicaciones nos llevan hasta un camino de tierra que discurre entre bosques de pinos y eucaliptos hasta ofrecernos una espectacular vista de Finisterre. Seguimos por el arcén de la carretera, salvo un corto tramo por un sendero junto al guardarrail de una rotonda.

Después las flechas nos indican cruzar la carretera y tomar una calle interior por detrás de las casas hasta Sardiñeiro, en cuya playa disponemos de bancos para descansar.
Tras un fuerte descenso, volvemos a la carretera y seguimos un sendero que conduce hasta la solitaria cala de Talón, evitando un tramo de carretera. Retomamos el asfalto caminando por el arcén hasta llegar a la Playa de Langosteira, un oasis de arena blanca en el que muchos peregrinos se dan un chapuzón.

Seguimos la playa de Langosteira hasta el Barrio de San Roque y llegamos, por fin, a la ansiada Finis Terrae, Finisterre.