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Heineken, Amstel, Bavaria, Orangeboom... la lista es infinita, y es que la cerveza holandesa se ha ganado a pulso una fama internacional que la hacen situarse entre las más apreciadas del mundo. Una larga tradición de maestros cerveceros se ha desarrollado en estas tierras bajas (se dice que aquí se comenzó a utilizar el lúpulo en la elaboración de la cerveza) y perdura hasta nuestros días con más fuerza, si cabe, que nunca.En Amsterdam, como no podía ser de otra forma, el mundo de la cerveza es en sí una cultura (al igual que la ginebra, inventada en Amsterdam), y la degustación de este manjar líquido en cualquier café es algo casi obligatorio.

     

In de Wildeman "Kolksteeg 3"

In de Wildeman es sin ninguna duda una de las más conocidas cervecerías de Ámsterdam.

Situada en el mismo centro de la ciudad, muy cerca de la Plaza Dam y de el Barrio Rojo, esta cervecería nos ofrece un relajado ambiente donde ni siquiera hay música, por lo que resulta muy adecuado para disfrutar de tu cerveza sin alteraciones de ningín tipo, y sin más ruido que el de una charla con tu compañero de fatigas.

Este "proeflokaal" (bar de degustación) ubicado en una antigua fábrica de licores parece una mezcla de fonda y botica anticuada. Hay más de 200 tipos de cerveza, 17 de barril.

Café Gollem "Ramsteeg 4"

Se encuentra en la calle Raamsteeg, muy céntrico, a la espalda del Museo Histórico y a apenas 5/10 minutos de la Plaza Dam. Ubicado casi al lado del canal Singel en una de esas típicas casas holandesas junto a los canales.

No sólo puedes degustar las "cervezas holandesas" sino que además están especializados en cervezas belgas como la Westvleteren o las cervezas trapenses. Así completan una carta de más de 200 cervezas en botella y 10 grifos variados de los cuales, además, 6 de sus marcas, suelen rotar con frecuencia.

El local es pequeñito, pero acogedor. Además, enfrente tenéis una tienda donde podréis comprar cerveza hasta hartaros, pues tienen más de 600 marcas.

Brouwerij’t Ij "Junto a de Gooyer"

Es un lugar bastante pintoresco que se encuentra justo al lado del Molino de Viento de Gooyer, el único que sobrevive de los cinco que funcionaban en la zona de Plantage.

Brouwerij’t Ij es una cervecería muy auténtica y con mucha personalidad. De hecho, está ubicada en unos antiguos baños públicos, que en 1985 se convirtieron en cervecería. Es la única de la ciudad que fabrica su propia cerveza, además de la cerveza, en Brouwerij’t Ij también te puedes pedir algo de comer.

No obstante lo mejor de Brouwerij’t Ij era su ambiente popular y desenfadado. Mesas muy toscas y sencillas donde los holandeses disfrutaban de la cerveza y de una buena conversación.