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    Plaza de Tianamen
    La Ciudad Prohibida
    Templo del Cielo
    Palacio de verano
    Templo de los Lamas
    La Gran Muralla
    Tumbas Ming
    Los Hutong
    Calles de Bares
    Calle de los Diantres
    Otras visitas
     

     

    Los hutong

    Los hutong son una especie de callejones viejos y exclusivos de Beijing. Esta ciudad tiene varios miles de hutong que rodean la Ciudad Prohibida y fueron construidos en su mayoría entre los siglos XIII y XIX durante las dinastías Yuan, Ming y Qing. En la ciudad de Beijing, que toma como centro los palacios imperiales, todas las calles están arregladas en sentido sur-norte y este-oeste.

    Los hutong regulares están concentrados en ambos flancos, este y oeste, de los palacios imperiales, cercanos a éstos, bien ordenados y paralelos de sur a norte. En otros tiempos, la mayoría de los que residían estos callejones eran aristócratas y parientes de la familia imperial. Los hutong sencillos quedan, en su gran mayoría, más lejos de los palacios imperiales y están al sur y el norte de los mismos. Antaño, la mayoría de los residentes allí eran plebeyos y comerciantes.

    En los hutong casi todos los edificios principales son casas con patios cuadrados. Se trata de grupos arquitectónicos cerrados, cuadrados y bordeados cada cual de cuatro viviendas simétricas, una en cada uno los lados este, oeste, sur y norte. De acuerdo con el status social bajo y alto de los habitantes, las casas con patios cuadrados se dividen en sencillas y complicadas. Aquellas donde vivían los altos funcionarios y los comerciantes ricos están finamente construidas y tienen un patio principal y varios patios delanteros y traseros, provistos de corredores con pilares y vigas tallados y pintados. Las casas con patios cuadrados donde habitaban los plebeyos son pequeñas, de estructura simple y anchura angosta, y sus muros aparecen bajos. Los hutong son, en realidad, vías de paso entre muchas casas con patios cuadrados, entre grandes y pequeñas, y contiguas unas a otras. Para facilitar el acceso de la luz solar, muchas casas con patios cuadrados refinadas se asientan de sur a norte, de suerte que la mayoría de sus hutong siguen la dirección de este a oeste. Para la conveniencia de comunicación, entre los hutong grandes hay otros muchos pequeños que van de sur a norte. Por tanto, la ciudad de Beijing se asemeja, en su conjunto, a una casa con patios cuadrados amplificada. Simétrica en lo básico de este a oeste y de sur a norte y estrictamente distribuida, la ciudad es majestuosa, y también se presenta bien ordenada porque anteriormente estaba circundada de muros altos en forma rectangular.

    Hoy día, los hutong son como trastos viejos desechados y han quedado pálidos a los ojos de muchos beijineses y los visitantes llegados de fuera. No obstante, siguen ocupando cerca de un tercio de la superficie de la ciudad y dan hogar a aproximadamente la mitad de la población municipal. Por eso, los hutong han sido y seguirán siendo lugares donde viven muchos beijineses. Si fueran conectados, igualarían a una "Gran Muralla" en la que se tradujeran la vieja y la nueva Beijing, sus repeticiones y desplazamientos físicos y sus cambios históricos.

    El turismo por los hutong de Beijing es distinto de las visitas que se hacen al antiguo Palacio Imperial, el Palacio de Verano, las Tres Tumbas de la Dinastía Ming y el Templo del Cielo, que son sitios de interés tradicionales y donde vivieron o fueron enterrados. Para ese tipo de turismo, el visitante sube a un triciclo pedaleado por un hombre, llega a un hutong y se apea para entrar en alguna casa de vecinos corrientes, lo que le permite conocer la vieja Beijing, el pasado y el presente de la vida de la gente que allí vive, y sus tradiciones.

    Si el turista viene a Beijing en verano, o sea, entre mayo y septiembre, le recomendamos en especial pasear por algún hutong antes de que se ponga el sol. Por ejemplo, a estas horas las actividades del pueblo junto a las orillas del Lago Shishahai son muy atractivas y animadas, y también son muy activos y diversos los ajetreos de los vecinos que viven en los callejones.

    Calles de bares
    En China Beijing es la ciudad que tiene más bares, cuyo número alcanza a alrededor de 400. Generalmente, estos bares están finamente decorados y ofrecen servicios perfectos. Su modo de gestión es variado, mientras cada tienda tiene características propias. Por las diferencias de su estilo de música y decoración se determinan las opciones de gusto para los clientes.
    Entre los sitios de Beijing donde hay bares, vale más ir a tres. Uno está en Sanlitun y es de mayor fama. El segundo está fuera de la puerta sur de la Universidad de Beijing. Aunque aquí no hay tantos bares como en Sanlitun, la calle sabe un tanto a elegante, envuelta en una atmósfera académica. Otrora los bares estaban llenos de estudiantes, pero ahora la mayoría de los clientes son gerentes de las empresas localizadas en el mismo barrio llamado Zhongguancun. Y el tercer sitio de bares queda al lado sur del Hotel Xiyuan. La calle de bares en Sanlitun es la que más gusta a los jóvenes amantes de la cerveza. Al caer la noche, los negocios están tan atestados que uno difícilmente puede encontrar asiento. En un tiempo se creía que sólo en Sanlitun estaba la noche de Beijing debido a sus enjambres de coches estacionados y a sus escenas de degeneración como la tirada de dinero cual si fuese la arena de la playa. Hoy día, aquí quizá no se huela a la cultura y el estilo de vida de Beijing, pero lo cual de ningún modo impide que Sanlitun sea un patrón vivo y dorado de los bares de esta ciudad. En Sanlitun, bajo el firmamento nocturno, cada átomo de aire irradia una tentación tan irresistible que, sin darse cuenta, uno acude a la calle, salpicada de luces de suelo titilantes, y empuja una puerta tras otra.

    Calle de los diantres

    Para las delicias nocturnas, Beijing tiene un lugar de fama, que es la Calle Dongzhimennei Dajie. Sin embargo, esta calle, ahora atestada de restaurantes modestos a lo largo de sus 1,500 metros, se conocía antaño tan sólo por su pobreza. En años recientes, ha cobrado bonanza gracias a su servicio de comida en las 24 horas. No bien cierra la noche, en ambas aceras se iluminan más de 500 linternas rojas grandes y otros miles pequeñas, arrojando sombras vacilantes aquí y allá. De ahí que los beijineses llamen a este sitio no se sabe desde cuándo "calle de los diantres

    Plaza de Tianameng

    En el centro de Beijing. Es la mayor plaza del mundo, con una extensión de 40 hectáreas. Visita obligada para todo el que se anime a conocer Beijing, su importancia le viene dada por haberse convertido en escenario de los acontecimientos más importantes de la vida política china en los últimos 50 años. La fundación de la República Popular el 1 de octubre de 1949, el lanzamiento de la Revolución Cultural por Mao en 1966, o las protestas estudiantiles de mayo del 89. Todos los forasteros van a visitar la plaza, por lo que siempre está animada. A los habitantes de Beijing también les gusta visitarla, volar cometas, ver la decoración de las fiestas, o tomar el fresco por la noche. En sus extremos Norte y Sur hay dos puertas antiguas: Tiananmen y Zhengyangmen, al Este y Oeste el Museo de Historia China y el Parlamento, ambos de 1959. En el centro está el Mausoleo de Mao Zedong, y el Monumento a los Héroes del Pueblo, de 38 metros de altura, con 8 bajorrelieves con alusiones a esas guerras. Al Sur de la plaza está el barrio de Qianmen, el primer distrito comercial de la ciudad, con calles estrechas, húmedas, y los comercias más carismáticos. Al Este, tras el Museo, el antigua Barrio de las legaciones o Embajadas, en el que destaca la Estación, recién reconstruida, y algunas embajadas antiguas de aire suntuoso.

    Sucesos de tianamen

    La Ciudad Prohibida
    La Ciudad Prohibida o Palacio Imperial, fue la residencia de los emperadores de las dinastías Ming y Qing. Con 9999 habitaciones es el mayor palacio del mundo. Está rodeado por una muralla y un foso de 50 metros de ancho. Está justo frente a la plaza Tiananmen, se llega dando un paseo, su metro más cercano es Qianmen. Hay que seguir un recorrido Sur-Norte, visitando de esta forma las salas públicas, como el Salón de la Armonía Suprema, con el trono. Es el pabellón más importante y la construcción más alta del Beijing antiguo. Y otros dos salones menores: el Salón de la Armonía Media, y el Salón de la Armonía Preservada, utilizado para las grandes ceremonias y los exámenes imperiales. La parte privada es menos interesante. En el interior de la Ciudad Prohibida hay numerosos museos, se pueden visitar el de pinturas, el de cerámicas, y el de relojes, situados a ambos lados del eje principal. Al Este de ese mismo eje se encuentra el llamado Jardín de Qianlong, donde este longevo emperador se retiró tras abdicar a los 80 años. Es un palacio dentro del palacio, con la exposición es de las joyas imperiales, un muro de Nueve Dragones, un teatro privado y algunas de las mejores esculturas de jade.
     
    Al Norte de la Ciudad Prohibida está la Colina de Carbón, antes era parte del mismo palacio, pero después de 1949 se les separó para facilitar el tráfico. Tiene cinco pabellones para descansar. Desde la cima del más elevado hay una impresionante vista del Beijing antiguo, y claro, también de la Ciudad Prohibida. Un poquito al Oeste de esta colina, casi pegado a ella, está el Parque Beihai o Palacio de Invierno, con un lago en el centro, fue un antiguo palacio construido hace 800 años, donde los ciudadanos pasean o montan en barca. Destaca la gran Dagoba Blanca, dentro del Templo Yongan, construida en 1651 para conmemorar la primera visita del Dalai Lama a Beijing. Y en la parte Norte el Muro de Dragones, templos y jardines. Saliendo por el Norte se puede dar un paseo hasta la Torre del Tambor y la Torre de la Campana, que se utilizaban desde tiempos antiguos para marcar las horas y otros acontecimientos importantes. Un barrio de calles estrechas donde sobreviven unos cuantos templos y palacios antiguos. El más famoso es el Palacio del Príncipe Gong, con un lago en el centro, es muy poco visitado por los turistas, y durante la mayor parte del día es un remanso de tranquilidad. Tiene una casa de té en su interior, y un teatro donde algunas noches representan Ópera de Beijing.
       
       

    Templo del Cielo

    Bajando por Quiamen Dajie desde la Plaza de Tian'anmen encontramos el parque el Templo del Cielo, abierto a diario de 8,30 a 19. Es el máximo exponente que ha quedado del arte Ming, y durante más de 500 años fue el corazón del imperio. Es un punto de visita obligado para el turista en Pekin. El Templo del Cielo está en medio de un parque al Sur de Beijing. Se usó desde 1420 para que los emperadores rogaran al cielo, donde estaba su padre, pidiendo buena cosecha. La construcción más importante es el Salón de las Rogativas por las Cosechas. Está en el centro de un patio elevado sobre tress circulares de mármol blanco, tiene un triple tejado de azulejos azules. Lo más impresionante es ese techo. Desde fuera adquiere una imagen sobria y majestuosa. Desde dentro se puede observar la maestría con que se han ensamblado las vigas de madera que sujetan el techstá la Bóveda Imperial del Cielo, de forma octogonal y fabricado sobre madera, y el Muro del Eco que tiene fama de ser una bóveda acústica perfecta. El principal edificio del conjunto es la Sala de Ruegos de Buenas Cosechas, al norte del Parque. Es un prodigio de madera levantada sin un sólo clavo. Los colores vistosos del interior fueron reconstruidos tras un pavoroso incendio en 1889 respetando la estética original

    En las cercanías del Templo del Cielo, hacia el Oeste, hay también unos barrios antiguos. En ellos destacan las calles Qianmen y Dashilan, las primeras calles comerciales del Beijing antiguo. Y la calle Liulichang, reconstruida al estilo clásico chino, se le llama también de los Anticuarios, ya que en ella se han abierto numerosas tiendas de artesanías y antigüedades.

     

    lacio de VeranoEl Palacio de Verano

    El Palacio de Verano es un enorme jardín al Noroeste de la ciudad, decadente, sensual, refleja el espíritu de los últimos años de la dinastía Qing. En su interior tiene un lago, por el que en verano se puede pasear en barca, y una montaña en la que se ha erigido un templo. Entre el lago y la montaña hay varias construcciones imperiales, un largo pasillo decorado con miles de pinturas que reflejan escenas de la historia, la mitología, la poesía y las novelas famosas de China, a uno de sus extremos un bello teatro, y en el otro, un Barco de Mármol, construido según se dice, con los fondos destinados a renovar la armada. Al fondo del lago se ven réplicas de los puentes más famosos del Sur de China, y del Puente de Marco Polo, en cuyas barandillas se han esculpido 540 leones. En la parte de atrás está la calle Suzhou, un canal con construcciones y puentes tradicionales a su orilla, que recrear el ambiente clásico de la ciudad de Suzhou.

    Templo de la Gran Campana: Se puede visitar volviendo a la ciudad, ya que está en el Tercer Cinturón. Es un antiguo templo que tenía en su interior una campana famosa, en la actualidad se ha aprovechado para montar el Museo de las Campanas Antiguas, reuniendo más de 100 grandes campanas de diferente tamaño y procedencia. La mayor, la que dio origen al Templo, fue construida a principios del siglo XV, tiene 6,75 m de altura y una circunferencia de 3,3 m. Pesa 45 toneladas y se dice que su tañer se puede escuchar a 50 km a la redonda. Además de ésta hay muchas otras campanas famosas y reproducciones de campanas antiguas.

    oTemplo de los Lamas

    El
    El Templo de Lamas (Palacio de la Eterna Armonía) está un poco más al Este, en la esquina Nordeste de la antigua ciudad amurallada. Ya que Beijing estuvo amurallada hasta finales de los años 50, y todavía se ven algunos tramos de muralla, y varias puertas que han sobrevivido a la modernización de la ciudad. Bajo la antigua muralla ahora discurre la línea circular del metro. El Templo de los Lamas originalmente fue un palacio delPríncipe Yongzhen, consagrándose posteriormente. Aunque es lamaísta, muchos de los fieles no lo distinguen del budismo. La decoración es diferente, numerosas pinturas de estilo tibetano, objetos ceremoniales, e incluso el vestido de los monjes recuerdan al Tibet. En el salón de las Diezmil Felicidades, hay una gran escultura de Buda de 18 metros tallada en un sólo tronco de sándalo. Frente a él está el Templo de Confucio, con un Museo de Esquelas y el Museo de la Ciudad. Para acceder hay que recorrer un sendero en sentido norte hasta la puerta de Tres Hojas. Flanqueando la entrada principal esta la Torre de la Campana y la Torre del Tambor; encontraremos inscripciones en tibetano talladas sobre el grandes caparazones de tortugas. Al fondo del patio veremos la Puerta de la Armonía de Yong o bien Yongue Men, que da paso a la Sala de los Reyes Celestiales, donde descansa una estatua de Budha Maitreya, el Budha del futuro, rodeado de los cuatro Reyes Celestiales que protegen el templo de los impuros; sobre la pared hay escrituras de los tiempos del Emperador Qianlong. El Templo también contiene estatuas ecuestres y una colecciones de pintura tibetana Tanka. En la Sala de la Armonía de Yong (Yongue Dian) las columnas y los paneles son multicolor. En el centro están los Budha de las tres Edades ( Sakyamuni, Kasyapa y Maitreya, respectivamente pasado, presente y futuro ). En la Sala de la Protección ( Yongyou Dian ) está el Budha de la Longevidad y obras de arte tántrico

    oLa Gran Muralla

    La Gran Muralla China es un monumento único en nuestro planeta. Dicen que es la única obra humana que se ve desde la luna, y de hecho es impresionante. El inicio de su construcción esta fechado hace más de 2500 años, ya que la civilización china siempre se ha sentido amenazada por las tribus nómadas del Norte. La primera vez que se unificaron los tramos de muralla fue en el siglo III a.C., por el primer emperador Qinshihuang, desde entonces se han reconstruido muchas veces. Va desde el paso de Shanghaiguan en el Mar de China, hasta Jiayuguan en el desierto de Asia Central. En total se han construido 50.000 km de murallas en China, por lo que en el Norte del país es fácil encontrarse con tramos de muralla más o menos conservados. Cerca de Beijing está el lugar más famoso: Badaling.

    Badaling está a 70 km de la ciudad. es el tramo más visitado. Está en un paso entre montañas lo que le da un fácil acceso, y la posibilidad de contemplar, tanto desde arriba como desde abajo, varios kilómetros de muralla serpenteando entre las montañas. Al ser su acceso tan fácil está muy popularizado, y a veces hay aglomeraciones de gente. También se puede subir en funicular. Se puede ir a la muralla tomando el autobús al Sur de Tiananmen. De camino se pasa por otro tramo de muralla recién reconstruido. Es el llamado Juyongguan.

    Suele haber menos gente en la sección de la Muralla en Mutianyu. Aquí la muralla discurre por la cima de las montañas por lo que el panorama es completamente diferente al de Badaling. Es más cansada para subir,aunque hay un telesférico para subir.

     

    oTumbas Ming

    Las Tumbas Ming también están en las afueras de Beijing. Se empezaron a construir en 1409 para albergan los restos de los emperadores Ming. Se extienden por todo un valle, entre un río y una montaña. A la entrada está el Camino Sagrado, una estela del emperador Hongxi de 9 m de altura sobre una tortuga, y un largo paseo con 12 pares de esculturas de animales reales y míticos, realizadas en mármol en el siglo XVI, así como 6 pares de esculturas de funcionarios, militares, civiles y letrados, que finalizan en laPuerta del Dragón y el Fénix.Para acceder a las tumbas cruzaremos el Camino de los Espíritus, un camino de siete kilómetros de largo que se inica con la Dahongmen o Gran Puerta Roja, con tres arcos; el emperador era el único en poder cruzar por el arco central. Ambos lados de la carretera presentan grandes estatuas de piedra que representan animales y hombres y que son un perfecto ejemplo de escultura Ming. Estas estatuas representan animales reales y mitológicos, como el xiechi o el qilin, una bestia medio ciervo medio vaca.

     

    Cada una de estas esculturas es una obra de arte, y el conjunto rezuma esa sobria tranquilidad de la que participan otros monumentos funerarios. Además no suele haber muchos turistas. Hasta ahora se han excavado dos tumbas, pero no son muy interesantes. Son la del emperador Wanli (Tumba Dingling), con una exposición de los objetos encontrados en la tumba; y la del emperador Yongle, llamada Changling, con un pequeño museo.

       

    Quianmen
    El noroeste
    Galería de Arte de China
    Yonghe Gong
    Templo de Confucio
    Parque Ditan
     El noroeste
    Guangji Si
    Residencia de Lu Xun
    Zona del Lago
    Torre de la Campana y
    Palacio Príncipe Gong
    Mercado antigüedades
    Museo Xu Beihong
    Palacio del Principe Gong
    El Parque Beihai

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    oOtras visitas

    En la zona situada al norte de la Plaza de Tian'anmen se encuentran unos cuantos lugares interesantes diseminados, muchos de ellos restos del pasado imperial, cuando esta zona era el hogar de príncipes, nobles y monjes. El más bello palacio aún existente es el del Príncipe Gong, enterrado en los hutongs mejor conservados de Beijing, al norte del Parque Beihai, el Parque Imperial del Placer. Por su parte, el templo más soberbio, el Yonghe Gong, se encuentra en las afueras, más al norte. Otros residentes ilustres son de épocas más recientes; en el noroeste, las casas del siglo xx del escritor Lu Xun y del artista Xu Beihong están abiertas y funcionan como museos. Para una impresión general sobre el estado del arte chino, el viajero puede visitar la Galería de Arte Chino, inmediatamente al norte de Wangfujing.


    el noreste

    El lugar más interesante en el norte de la ciudad es el Yonghe Gong, el Templo del Lama Tibetano (todos los días, 9-17 h; 10 yuanes), que se encuentra al noreste de la Ciudad Prohibida y justo al sur de la parada de Metro de Yonghe Gong. Aunque el visitante no vea ningún otro templo en la ciudad, éste merece el esfuerzo de acercarse a él; no hay muchos más templos tan llenos de color, aunque sea un poco turístico.
    Se construyó hacia finales del siglo xviii como residencia del príncipe Yin Zhen. En 1723, cuando éste se convirtió en el emperador Yong Zheng y se trasladó a la Ciudad Prohibida, el templo cambió el color al amarillo imperial y se restringió a un uso religioso. Se convirtió en un monasterio de lamas en 1744, albergando monjes del Tíbet y también de Mongolia Interior, sobre los que el monasterio tenía un papel dirigente, ya que supervisaba la elección del Buda viviente de Mongolia, que se escogía a suertes en una urna dorada. Después de la guerra civil, en 1949 el Yonghe Gong fue declarado monumento nacional, y permaneció cerrado durante 30 años; un hecho notable es que escapó a las iras de la Revolución Cultural.
    Los visitantes pueden pasear libremente por las salas de plegaria y por los jardines, aunque la experiencia tiene mucho más de estética que de espiritual. Además de los sorprendentes mandalas que cuelgan en las paredes laterales, hay unas cuantas estatuas notables. En la Tercera Sala, las estatuas vestidas son nandikesvras, Budas con sexo, que le dieron al monasterio de lamas su reputación como el lugar de ilustración sexual más notable de China (las estatuas se utilizaron en su día para la educación de los hijos del emperador). En la Sala de la Rueda de la Ley, detrás de ésta, hay una estatua en bronce dorado del fundador de la secta del Sombrero Dorado, y pinturas que representan su vida, mientras que los cercanos tronos eran utilizados por los Dalai Lama cuando acudían aquí para impartir sus enseñanzas. En la última y mayor sala, el Pabellón Wanfu, una estatua de 18 m de altura del Maitreya Buda está tallada de un solo tronco de madera de sándalo, un regalo para el emperador Qianlong de parte del séptimo Dalai Lama. La madera es tibetana, y tardó 3 años en llegar a Beijing.

    La lamasería no es sólo un bello edificio un agradable refugio, si se consideran también sus jardines-, sino que también funciona como activo centro de budismo tibetano, básicamente con objetivos propagandísticos, para mostrar que China garantiza y respeta la libertad religiosa de las minorías, pero es cuestionable la autenticidad de los monjes que el visitante puede observar paseando por el lugar. En 1995, el Panchen Lama, una «marioneta» del estado chino, que lo eligió, fue investido en este lugar, al desaparecer el elegido por el Dalai Lama, un niño de 6 años (véase recuadro, pág. 1186).
    Cerca del Yonghe Gong, en el lado oeste, se encuentra un tranquilo hutong lleno de pequeñas tiendas que venden grabaciones religiosas, incienso e imágenes. Esta calle, una de las más antiguas de la ciudad, ha sido el hogar de estudiantes desde la dinastía Yuan, y tiene multitud de pailous, arcos decorativos que en otras épocas adornaban muchas de las calles de Beijing, pero fueron destruidos en los años cincuenta porque eran un obstáculo para el tráfico. A la derecha, unos 100 m más abajo, el Templo de Confucio (todos los días, 8.30-17 h; 10 yuanes) es un lugar bastante soso, que se utilizó durante décadas como museo. En el patio, unas estelas recuerdan los nombres de quienes estudiaron aquí y aprobaron los exámenes del servicio civil. Las últimas son de la época Qing, y las pagaron los propios estudiantes, ya que el emperador se negó a hacerlo. La Sala Principal es un oscuro y fortuito museo de quemadores de incienso e instrumentos musicales. En una sala lateral hay otro museo que muestra una diversa variedad de objetos, como la cerámica Tang, que incluye imágenes de extranjeros con caras puntiagudas, y es lo más original. En la parte de atrás, un edificio que parece un almacén expone textos de los clásicos confucianos del siglo xiii escritos en estelas, con una caligrafía que en su día conformó el estándar que todos los estudiantes tenían que imitar. Pero quizá lo mejor que se puede hacer en este lugar es sentarse en un banco en el apacible patio, entre viejos y retorcidos árboles, y disfrutar del silencio.
    Volviendo al Yonghe Gong, el Parque Ditan (todos los días, 6-21 h; 1 yuan) está sólo a 100 m en dirección norte. Resulta más interesante como un lugar para pasear entre los árboles y fijarse en las personas que practican tai chi, que por su pequeño museo (5 yuanes), que alberga la silla de brazos del emperador y el enorme altar en que realizaban sacrificios a la tierra.

    Si se vuelve al centro desde el Yonghe Gong en autobús o en bicicleta, se puede visitar la Galería de Arte de China (mar.-dom., 9-16 h; el precio de la entrada varía entre 2 y 20 yuanes), en el extremo norte de Wangfujing Dajie, en la ruta del autobús 2, que va de norte a sur entre Qianmen y Andingmen Dajie, o el trolebús 104, que pasa entre Andingmennei Dajie y Beijing Zhan. Es un edificio enorme que suele presentar un par de exposiciones simultáneas, aunque no dispone de colección permanente. En el pasado, las exposiciones estuvieron dedicadas en especial a la obra de las mujeres y de las minorías; incluso hubo una sobre la propaganda del realismo socialista que no estaba destinada a renovar energías sino a ser una manera de examinar las locuras pasadas. La imaginería revolucionaria hace ya tiempo que tuvo su momento, y la pintura china está disfrutando de un cierto renacimiento en la actualidad, con obras interesantes que salen de las escuelas de arte de Beijing. Se puede comprobar su trabajo en julio, cuando exponen aquí sus obras de graduación; también es un buen lugar para conocer algunos de los chinos con un alma más bohemia: los estudiantes de arte. Compruebe en los listados de direcciones prácticas de las revistas qué se expone en la actualidad.

    Quianmen

    Al sur de la Plaza de Tian'anmen está el barrio de Qianmen. Después de ver la Plaza de Tian'anmen y la Ciudad Prohibida en Qianmen volverá a ver unas proporciones normales, un barrio con callejas estrellas y muchos comercios.

    Se entra por la Puerta de Quianmen, una imponente construcción del siglo XV que era una de las puertas de la antigua Pekin amurallada.

    Su calle principal es Quianmen Dajie empieza en la Puerta de Quianmen. Casi todas las callejas que salen de esta calle son netamente comerciales y tienen sitios muy interesantes. Hay comercios de muchas nacionalidades, también los ubicuos Mac Donalds y KFC. Si antiguamente este era un barrio de Opera china, hoy lo es de cine, con muchos estrenos del país.


    el noroeste


    Dirigiéndose al oeste desde el extremo sur del Parque Beihai por Wenjin Dajie, se llega a Fuchengmennei Dajie, justo en un desvío de Xidan Dajie, la parte comercial de la zona. Un par de lugares yendo por esta calle merecen echarles un vistazo. El autobús 101 desde la salida norte de la Ciudad Prohibida, y el 13 desde el Yonghe Gong, atraviesan la calle. El Guangji Si, sede central de la Asociación Budista China, es un templo budista en funcionamiento cerca del extremo este de la calle y en su parte norte; alberga una importante colección de pinturas y esculturas. No se paga por entrar, y los visitantes pueden contemplarlo libremente. Más al oeste por la misma calle, se llega a un templo en el lado norte, que ha sido convertido en una escuela -el Muro de los Espíritus forma hoy en día un lado de un lavabo público- y en el número 133 se encuentra uno de los primeros sex-shops de China, el Adam and Eve Health Store, donde empleados con bata blanca venden una formidable variedad de objetos auxiliares para la práctica sexual. Continuando más lejos, se hace visible la monumental dagoba blanca del Baita Si (todos los días, 9-17 h; 10 yuanes), elevándose sobre los tejados de un laberinto de hutongs; el único acceso es desde Fuchengmennei Dajie. Con la forma de un cuenco invertido y acabado en forma cónica, como un cucurucho de helado volcado, la dagoba de 35 m de alto fue construida durante la dinastía Yuan para guardar reliquias, y fue diseñada por un arquitecto nepalí. El templo, que ha abierto recientemente sus puertas después de una larga restauración, merece una visita incluso por su colección de pequeñas estatuas de Buda, la mayoría tibetanas, que se encuentran en una sala. Otra sala alberga una colección de lohans de bronce, incluyendo una con un pico, pequeños budas de bronce y otras figuras lamaístas más extrañas, junto con indumentarias sacerdotales de seda y terciopelo, que se encontraron debajo de la dagoba en 1978.
    Continúe hacia el oeste y, justo antes de la gigantesca intersección con Fu-chengmen Bei Dajie, se ve el Hutong Xisantiao al norte, que conduce a la Antigua
    Residencia de Lu Xun (mar.-dom., 9-16 h; 10 yuanes), una gran casa con patio, ampliamente renovada. Lu Xun (1881-1936) está considerado en todo el mundo como el más grande escritor chino moderno, que abandonó una prometedora carrera como médico para escribir libros que tenían el objetivo (según propia declaración) de curar a miles de personas con sus historias satíricas y sustanciosas. Como persona que odiaba la pomposidad, hoy en día se sentiría un poco incómodo en su casa, donde reina una atmósfera de admiración acrítica. Sus posesiones se han guardado como reliquias, y por esta casualidad el visitante puede tener una idea de cómo debían de ser los interiores de las casas chinas a principios del siglo xx; también hay una exposición fotográfica de su vida, que alaba sus logros. Una buena librería junto a la entrada vende traducciones en inglés de sus obras. Vale la pena comprar y leer La verdadera historia de Ah Q, considerado como el mejor relato de Lu Xun, una lectura vívida y divertida, escrita en el sencillo estilo que él favorecía como alternativa al complejo lenguaje clásico de la época. Aparecido en 1911, narra la historia de un campesino indigno, que encarnaba lo que el autor veía como defectos del carácter de la raza china, que va de desastre en desastre, creyendo que cada uno es un triunfo. Sueña con una revolución y acaba siendo ejecutado, sin haber entendido nada.
    No lejos de aquí, en el número 53 de Xinjiekou Bei Dajie, en la ruta del autobús 22 desde Qianmen o del 38 desde el extremo este de Fuchingmennei Dajie, el
    Museo Xu Beihong (mar.-dom., 9-11 h y 13.30-16.30 h; 1 yuan), vale la pena desviarse para visitarlo. Está dedicado a un coetáneo de Lu Xun que hizo por el arte chino lo que aquél por la literatura. Hijo de un retratista ambulante, Xu Beihong (1895-1953) tuvo que cuidar de su familia desde los 17 años, después de la muerte de su padre; pasó gran parte de su juventud casi en la indigencia, hasta recibir el reconocimiento que merecía. Su extraordinaria habilidad se evidencia con claridad en las siete salas que muestran una extensa colección de su obra, que incluyen algunas de las pinturas de caballos con tinta por las que se hizo famoso; también hay pinturas al óleo al estilo occidental, que produjo cuando estudiaba en Francia, e imágenes alegóricas a gran escala que aluden a los sucesos de la época en China. Pero las imágenes que despiertan la sensibilidad del visitante con mayor facilidad son sus deliciosos esbozos y estudios, a tinta y a lápiz, que a menudo tienen a su hijo como objeto.


    La zona del lago


    La zona situada al norte del Parque Beihai ha experimentado muy poca modernización, y el trazado de las calles continúa siendo un laberinto que tiene su centro en los dos lagos Shisha, artificiales, creados durante la dinastía Yuan, que eran el puerto de una red de canales que servían la capital. Los callejones grises y encerrados muestran otra cara de Beijing, la privada: aquí se puede ver un desorden de patios y palacios reconvertidos, y pasar por pequeños espacios abiertos donde se sientan los ancianos con sus pájaros. También hay dos gigantescos y viejos edificios, las torres de la Campana y el Tambor, escondidos entre los callejones. CITS ha aprovechado el atractivo de esta zona y ofrece una visita por los hutongs (180 yuanes), que sale todos los días a las 9 y 14 h de delante de la entrada noroeste del Parque Beihai. Más imaginativa que la mayoría de sus salidas organizadas los visitantes van en rickshaw es muy popular entre los grupos (Tlfn. 66159097 para más información). La mejor manera de hacer esta visita por cuenta propia es, sin duda, en bicicleta. El tráfico no es intenso, y el visitante es libre de sumergirse en el callejón que más le plazca; aunque perderse es algo casi seguro, en tal caso, continúe pedaleando por la zona has-ta que llegue al lago, la única referencia suficientemente significativa en esta zona. El mejor punto de acceso es el hutong más próximo a la entrada norte del Parque Beihai; para llegar a este lugar, tome el trolebús 111 desde Dondan Bei Dajie, o el autobús 13 desde el Yonghe Gong.
    Un lugar al que hay que ir es el Palacio del Príncipe Gong (todos los días, 9-16.30 h; 10 yuanes), residencia del padre del último emperador de la dinastía Qing y la casa con patio mejor conservada de la ciudad. Hay que seguir el sinuoso callejón que hay al norte de la entrada norte del parque Beihai, Shishaqian Hai (el lago más bajo) ha de estar a la derecha; entonces tome la primera calle a la izquierda, luego la primera a la derecha y siga hasta Qianhai Xi Jie. Si se pretende llegar al palacio directamente en autobús, hay que bajar en Dianmen Xi Dajie y recorrer el mismo camino. El atractivo y frondoso jardín del palacio, dividido en circunspectos recintos y con unas formas muy imaginativas, alberga actuaciones no fijas de Ópera de Beijing, aunque para presenciar el espectáculo se ha de coincidir con los horarios para grupos organizados, alrededor de las 11 h y las 16 h. Hay multitud de otros viejos palacios en la zona; en tiempos fue parte de un lugar de placer imperial y el hogar de un buen número de altos oficiales y distinguidos eunucos. El Palacio de Tao Beile, hoy en día una escuela, está justo al oeste de aquí, en Liuyin Jie. Volviendo sobre los pasos y dirigiéndose al norte junto a la orilla del lago, se llega a un puente arqueado en el punto donde el lago es más estrecho. Al otro lado del puente se encuentra el excelente Kaorouji Restaurant , que tiene buenas vistas sobre el lago. Para llegar aquí desde el este, es el primer hutong a la derecha, caminando en dirección sur desde la Torre del Tambor. Continúe por el lado sur del lago y a unos 500 m encontrará un pequeño parque con un mercado de pájaros y, más allá de éste, el desvencijado mercado de antigüedades de Houhai, con señales en inglés, justo antes de llegar a Deshengmennei Dajie. Si el visitante va en bicicleta, puede considerar hacer un desvío más hacia las afueras y al oeste hasta el Museo Xu Beihong desde este lugar. De nuevo en los hutongs, diríjase al norte siguiendo el lago y serpentee hacia el este hasta llegar a la Residencia de Song Qingling (todos los días, 9-16.30 h; 6 yuanes), otra mansión de la dinastía Qing, con un jardín delicado y espacioso. Song Qinling, la esposa de Sun Yatsen, es un personaje muy respetado en China, y una exposición en el interior de la casa detalla su atareada vida en un tono austero. Desde aquí, un callejón conduce hasta Gulou Xi Dajie, una calle importante, en cuyo extremo este se asienta el Gulou o Torre del Tambor (todos los días, 9-16.30 h; 6 yuanes), una creación Ming del siglo xv. Desde este lugar privilegiado se tocaban los tambores que señalaban las horas del día y de la noche, y que convocaban a los oficiales imperiales a reunión. En su lúgubre interior hay una pequeña exposi-ción sobre los hutongs y un tambor que el visitante puede golpear por 10 yuanes. Su gemela, la Zhonglou, o Torre de la Campana (todos los días, 9-16.30 h; 6 yuanes), es visible desde aquí, en el extremo de un corto hutong. La original, de la época Ming, se destruyó en un incendio y fue reconstruida en el siglo xviii. Aún conserva la campana original. Ambos edificios son estructuras formidables, pero vistos más de cerca resultan un poco pobres. Se encuentran en el principal eje norte-sur de la ciudad. Diríjase directamente hacia el sur, rodee el Parque Jingshan y pase la Ciudad Prohibida; finalmente se llega a Qianmen Dajie, una ruta que sigue el autobús 5.

    El Parque de Jingshan (todos los días, 6-22 h; 0,3 yuanes) ofrece un modo natural de redondear una visita a la Ciudad Prohibida. Se trata de un montículo artificial, que se creó con el material dragado para la construcción del foso del palacio, y que servía como protección contra los vientos y barrera contra los espíritus del mal (que se creía que surgían del norte). Toma su nombre, que significa Colina del Carbón, de un depósito de carbón que hubo aquí en otros tiempos. Su historia, que ha presenciado momentos de gran importancia, incluye el suicidio del último emperador Ming, Chong Zhen, en 1644, que se ahorcó en un árbol de loto después de que las tropas rebeldes penetraran en la Ciudad Imperial. El lugar concreto, en el lado este del parque, resulta fácil de encontrar, ya que está indicado por todas partes, aunque el árbol que hay en el sitio no es el original.
    Son las vistas desde lo alto de la colina las que hacen de este parque una visita tan obligada. Abarcan la extensión completa de la Ciudad Prohibida, una perspectiva reveladora de la ciudad y una amplia parte de sus afueras, mucho más atractivas desde aquí que a nivel del suelo. Hacia el oeste se encuentra Beihai, con su «lago de la serpiente gorda», al norte las torres del Tambor y la Campana, y al noreste, el Yonghe Gong.

    El Parque Beihai (todos los días, 6-20 h; 10 yuanes; estudiantes 0,5 yuanes) a unos centenares de metros al oeste de Jingshan, está en la ruta del autobús 13 desde el Yonghe Gong o del 5 desde Qianmen; es un lago en casi la mitad de su extensión, y un lugar favorito para practicar el patinaje en los helados meses de invierno. Se supone que fue creado por Kublai Khan, mucho antes de que se concibiera cualquiera de las estructuras de la Ciudad Prohibida, y su escala es apropiadamente ambiciosa: el lago es obra humana y en su centro se creó una isla con la tierra excavada. El emperador Qianlong supervisó su transformación en un jardín clásico, y la viuda de Mao, la desventurada Jiang Qing, era una visitante habitual. Hoy en día, las atracciones y las tiendas, colocados entre sauces y galerías de columnas rojas, desfiguran su elegancia, aunque aún es un lugar magnífico para alejarse de la ciudad y cargar las pilas. La mayoría de las construcciones (todos los días, 6-16 h) se encuentran en la isla central, que tiene en su cima una dagoba blanca, edificada a mitades del siglo xvii para celebrar una visita del Dalai Lama, un emblema apropiado para un parque que contiene una curiosa mezcla de edificios religiosos, almacenes de reliquias culturales y arquitectura de jardín imperial.

    Justo en la puerta sur, la Ciudad Circular encierra un patio con un cuenco de jade que se dice perteneció a Kublai Khan. El Buda de jade blanco de la sala que hay detrás fue un regalo de Birmania. Desde este punto, a través de un corredor se puede acceder a la isla. Está sembrada de arquitectura religiosa, con la que se encuentra el visitante cuando pasa por los diversos caminos de piedra, incluyendo el Yuego Lou, una sala llena de estelas, y la gigantesca dagoba que hay en su
    punto más alto, con un santuario dedicado a la divinidad lamaísta Yamantaka, que tiene en su interior esta figura con cabeza de demonio y multitud de brazos. Junto a un corredor pintado que recorre la base de la colina, hay un restaurante muy exclusivo, el Fangshan, donde la decoración, la comida y los precios son propios de un emperador. También hay un amarradero cerca de este lugar, donde se pueden alquilar botes de remos; en las cercanías de la puerta sur también se puede tomar un bote de pedales, con forma de pato. Son buenas maneras de explorar el lago y sus orillas. En el lado norte del lago una impresionante estructura en forma de dragón, en buen estado, es una de las más grandes de este tipo de China, con sus 27 m de largo. Los Cinco Pabellones del Dragón, en la cercanía, se supone que recuerdan la forma de la columna vertebral del animal. Al otro lado del lago, los jardines y los conjuntos artificiales de piedras fueron populares en tiempos del emperador Qianlong, y resulta fácil entender por qué: incluso cuando el lugar está abarrotado los fines de semana, el ambiente es aquí muy tranquilo